"Los hombres siempre habían asumido que eran más inteligentes que los delfines por haber conseguido tanto: - la rueda, Nueva York, las guerras y todo eso - . Mientras que todo lo que los delfines habían hecho jamás era retozar en el agua pasándoselo estupendamente. Pero al mismo tiempo, los delfines siempre habían creído ser mucho más inteligentes que los hombres precisamente por las mismas razones". (leído en microsiervos)
Estuve en el estreno de Dolphin Tale, "la gran aventura de Winter, el delfín". Parece que seguimos estando deseosos de revivir historias familiares, entrañables y cargadas de valores, sobre estos, los valores, gira toda la película.
Cuando decidí escribir este post, intentaba recordar el bonito cuento donde uno de los protagonistas, Harry Connic, relata los orígenes de nuestros amigos, los delfines. Esta búsqueda me devolvió muchos resultados, pero, lo que más me sorprendió, fue encontrar, acerca de los delfines, una diversidad de historias, cuentos, relatos, poesías, cortos, canciones, refranes, frases célebres, posts..... Desde luego ya puedo dar fe de nuestra admiración por esta especie.
Este cuento relata la historia de la creación de un puente. Un puente tejido y bañado bajo los colores del arco iris, y que unía una isla perfecta con el continente imperfecto. Unos niños, alegres, lo cruzaban y, a su pesar, caían al mar transformándose en unos simpáticos y alegres delfines. No sé si hago una fiel transcripción de este cuento, seguro que no, pero, al fin al cabo, es lo que quiero que permanezca en mí episódica memoria.
Me hubiera gustado finalizar este pequeño post con un trailer, pero no quiero, había pensado enlazar una canción, pero no puedo, e incluso, concluir con una nueva cita pero no debo. Tras estos quería, podría o debería , los únicos que hemos sentido en algún momento el poder de la inmensidad del mar conocemos, de primera mano, que la suerte la tienen precisamente ellos, los delfines.
Este cuento relata la historia de la creación de un puente. Un puente tejido y bañado bajo los colores del arco iris, y que unía una isla perfecta con el continente imperfecto. Unos niños, alegres, lo cruzaban y, a su pesar, caían al mar transformándose en unos simpáticos y alegres delfines. No sé si hago una fiel transcripción de este cuento, seguro que no, pero, al fin al cabo, es lo que quiero que permanezca en mí episódica memoria.
Me hubiera gustado finalizar este pequeño post con un trailer, pero no quiero, había pensado enlazar una canción, pero no puedo, e incluso, concluir con una nueva cita pero no debo. Tras estos quería, podría o debería , los únicos que hemos sentido en algún momento el poder de la inmensidad del mar conocemos, de primera mano, que la suerte la tienen precisamente ellos, los delfines.





